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Errores de concepto
20 de febrero 2006
Ocurrió en un centro turístico del oriente de
Cuba.
Una adolescente de poco más de 16 años, romanceaba en la
piscina con un hombre de unos 60, al parecer europeo, lo
que suscitó la afirmación de una mujer convertida en
espectadora: “eso es culpa de este sistema”.
Y
tuve que salirle al paso.
Es
muy simplista culpar a nuestro sistema social de la
insuficiente educación e inmoralidad de determinadas
familias, cuando miles, decenas de miles, cientos de
miles de ejemplos demuestran la falsedad de esta
afirmación.
Al
margen de que es en el capitalismo en el que más
arraigada y diseminada está la prostitución, en
cualquier sistema esto depende en buena medida de la
educación y formación que han recibido las personas en
sus senos familiares.
Es
difícil que alguna muchacha con una educación esmerada
caiga en esta deshonra, que marcará para siempre a sus
practicantes, porque como aseguraba el Héroe Nacional de
Cuba José Martí, "la pobreza pasa, lo que no pasa es la
deshonra que con el pretexto de la pobreza echan algunos
sobre sí".
Y
esta práctica no depende totalmente de los problemas
económicos como también aseguran algunos, lo que se
demuestra a diario en todos los sectores de nuestra
sociedad. Depende, eso sí, de una aberración en la
formación de sus practicantes, en una pérdida o carencia
de valores éticos y morales, en la ambición personal de
pasar algunos ratos sobre un auto o en algún lugar
turístico y a cambio de unos pocos billetes.
Durante todos estos años de auge del turismo en Cuba se
cuentan por miles las jóvenes que han cursado y cursan
sus estudios universitarios con una modesta suma de
dinero cubano en sus mochilas, con uno o dos pantalones,
modestos zapatos y viajando los fines de semana para
recorrer las largas distancias que las separan de sus
casas.
Incluso, he sido testigo de la actitud de muchachas que
no han aceptado por nada del mundo un aventón en un
carro de turismo cuyos ocupantes les han parado con
buenas intenciones para llevarlas, porque saben a lo que
se exponen desde el punto de vista moral al montarse en
uno de esos vehículos, muchas veces con gentes
inescrupulosas.
También se cuentan por miles las jóvenes profesionales,
técnicas, y obreras calificadas que día a día se
enfrentan con entereza a la escasez, y llevan adelante
el desarrollo del país en los diferentes sectores,
convencidas de que cada tiempo futuro será siempre
mejor.
Por suerte, quienes culpan al sistema por estas
actitudes deben saber que están errados en su concepto.
Por cada jinetera (prostitutas) hay miles de muchachas honradas en
Cuba. ¡Por suerte!
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