Este es un proyecto personal para el intercambio de ideas con el Mundo.  Las Tunas, Cuba, Lunes, 22 de Octubre de 2007  
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Breve historia del periodismo impreso en Las Tunas

Juan Emilio Batista Cruz
Periodista del semanario 26

El más lejano antecedente de nuestro 26 es El Hórmigo, pionero de los periódicos en la villa de Las Tunas, fundado el 6 de noviembre de 1859 por el Maestro de Primeras Letras, Manuel Nápoles Fajardo, de 22 años de edad y hermano del más connotado poeta bucólico del siglo XIX cubano, Juan Cristóbal Nápoles Fajardo, conocido por el seudónimo de El Cucalambé.

De acuerdo con investigaciones realizadas en el Archivo Nacional por el historiador de la ciudad de Las Tunas, licenciado Víctor Manuel Marrero Zaldívar, la salida de El Hórmigo, marcó también la fecha de introducción de la imprenta en la localidad, porque no existe documento probatorio de la presencia anterior aquí del fabuloso invento del alemán Juan Gutemberg.

A la luz de los documentos inéditos conservados en el Archivo Nacional, el 7 de marzo de 1859, los señores Lorenzo Artímez y Morán, natural de Asturias; Miguel Rosende Cañellas, de La Coruña, Galicia; Joaquín Mayo y Pedro María Agüero, de la ciudad de Las Tunas y Don Ignacio Méndez, de Santiago de Cuba; escribieron al Capitán General de la Isla para solicitarle autorización con el fin de publicar un periódico.

El 29 de marzo del propio año, los solicitantes recibieron el permiso y adquirieron la imprenta en Puerto Príncipe (Camagüey). Según las investigaciones, los iniciadores, por sus múltiples ocupaciones, decidieron venderle el taller a Manuel Nápoles Fajardo, a quien habían escogido para dirigir el futuro órgano de prensa.

Entonces, en su condición de dueño, Nápoles Fajardo solicitó la transferencia oficial, la cual se le concedió el 5 de noviembre de 1859, en comunicación que expresaba en una de sus partes: “...el primer número del periódico de que se trata verá la luz pública el día 6 del actual...”

Antes de llegar a nuestro 26, en la ciudad de Las Tunas se editaron muchos periódicos. El continuador de El Hórmigo, del cual lamentablemente no se conoce cuándo dejó de existir, ni cuántos números editó, tuvo por nombre El Novel, que se tiraba en las máquinas impresoras del taller El Iris, propiedad del criollo Don Juan Aguilar Cordero.

El Novel, semanario dedicado a las informaciones de la villa, anuncios y al movimiento cultural, incluidas las obras poéticas, comenzó a publicarse el domingo 2 de enero de 1887 e hizo mutis por problemas económicos, el 10 de julio de ese mismo año, después de 27 números.

En el período de la república mediatizada hubo varias publicaciones en la entonces Victoria de Las Tunas, pero el más reconocido fue El Eco de Tunas, un bisemanario fundado en 1909 por su dueño y director Rafael Zayas González, el cual se editó durante 46 años, con un receso entre 1916 y 1923, y que hizo mutis en 1962.

Después del triunfo de la Revolución, el primero de enero de 1959, se intensificó la lucha de clases y en Victoria de Las Tunas, un grupo de jóvenes de pensamiento avanzado, entre ellos el colega Luis Manuel Quesada Kindelán; Jesús Torres Cuesta, Carlos Zamora Rodríguez (actual embajador de Cuba en Panamá); Luis Urquiza Jorge y Emiliano Manresa, unieron sus escasos recursos económicos con el objetivo de crear un periódico con ideas renovadoras.

Aquel intento dio efímera existencia a un tabloide semanario que se llamó Revelación, el cual solo alcanzó un par de ediciones. Los fundadores no pudieron solventar los costos de su tirada; sin embargo, en su decisión de mantener una publicación de nuevo tipo, crearon posteriormente una revista mimeografiada, de similar frecuencia, a la cual nombraron Voz Estudiantil y de la que lograron unas ocho salidas.

Sin embargo, el pionero de la prensa revolucionaria en Las Tunas, fue fundado por Rosano Zamora Padín, el 17 de mayo de 1963 con el nombre de El Trabajador, cuando se materializó la idea discutida en 1961. Surgió como el órgano de la Revolución, dirigido por la Comisión de Orientación Revolucionaria en el municipio de Victoria de Las Tunas y que más tarde se extendió a la estructura regional que incluyó a Puerto Padre.

Aquel iniciador de una nueva era en el periodismo local se hacía de forma voluntaria, con el aporte informativo de los corresponsales nombrados en los núcleos del entonces Partido Unido de la Revolución Socialista de Cuba (PURSC).

Inicialmente se tiraba a tamaño estándar, una vez a la semana, en una máquina número cinco, de alimentación manual, en la imprenta nacionalizada El Noticiero, en la calle Gonzalo de Quesada 123, en el mismo local que hoy ocupa la Editorial Sanlope, del Centro Provincial del Libro y la Literatura.

Es por esa época que ocurre el proceso de reorganización de los periodistas cubanos y el 22 de junio de 1963, se efectúa en Holguín la Asamblea de la Unión de Periodistas de Cuba en el norte de Oriente. Ocho días después, el 30, tuvo lugar una reunión similar en Las Tunas, en la que se eligió el primer ejecutivo de esta zona: Rosano Zamora, secretario general; Pedro Peña Reyes, organizador e Iraís González, educador.

Una rotura en la máquina impresora número cinco, provocó que la tirada tuviera que hacerse en los talleres del periódico Ahora, de Holguín y se convirtió en un tabloide de ocho páginas, aunque por problemas de carácter objetivo, dejó de editarse en diciembre de 1964. En dos años, 1965 y 1966 en esta región no se publicó ningún órgano de prensa escrita.

Las necesidades objetivas de la lucha ideológica, determinaron que el 18 de mayo de 1967, se fundara Mochas y cañas, con salidas tres veces a la semana en tamaño tabloide en la imprenta La Regional, en Puerto Padre, bajo la dirección del propio Rosano Zamora.

Como parte de una estrategia del Partido en la provincia de Oriente, con vistas a la zafra de los 10 millones en 1870, la región se dividió en dos. Puerto Padre siguió editando Mochas y cañas unos meses más, hasta que se transformó en un boletín diario con el nombre de VAN, pero en formato pequeño, siempre bajo la dirección del desaparecido periodista Ricardo Varela Rojas; mientras que en Las Tunas se fundaba el tabloide semanario El Forjador.

El 23 de abril de 1973 este semanario adoptó el nombre de Veintiséis hasta el 8 de octubre de 1977 en que se comenzó a tirar en formato estándar y con la nominación actual 26, en número.

Casi un año después, el 26 de julio de 1978, nacía en la calle Colón 157, el primer diario en la historia de Las Tunas, ya convertida en provincia; con una máquina rotoplana Dúplex norteamericana, la cual revolucionaba la impresión a pesar de tener casi un siglo de explotación. Comenzaba aquí la era del linotipo y el fotograbado, técnicas desconocidas hasta ese momento.

Un elemento a destacar es que, desde su arrancada misma, este periódico no es sencillamente un órgano de prensa, sino una escuela, pues la mayoría de sus profesionales aprendieron, sobre la marcha, el manejo de los diferentes géneros y se adaptaron a las nuevas condiciones, totalmente desconocidas. El propio director, José Infante Reyes, enfrentaba, por primera vez, una tarea de estas características.

El 17 de junio de 1985 comenzó una etapa cualitativamente superior para el periódico 26, trasladado definitivamente para la nueva Unidad Gráfica Alejo Carpentier. Unos días después, el 13 de julio, ocurría la primera tirada, aumentada a 40 mil ejemplares, de la nueva rotativa soviética del tipo PVG-84-2, que mejoró de manera notable el proceso de impresión.

El periódico avanza integralmente y a mediados de 1988, José Infante Reyes pasa, por decisión del Partido a laborar como subdirector de la Empresa de Acero Inoxidable (ACINOX) y a partir del viernes 18 de noviembre, Ramiro Segura García, asume la dirección del diario.

La llegada del Período Especial afectó seriamente la vida del periódico que se vio limitado, primero a la condición de tabloide con salida tres, dos y hasta una vez a la semana con ocho páginas y 35 mil ejemplares, que es la situación actual.

En plena concordancia con los esfuerzos del país por mantener las conquistas del Socialismo y avanzar, la prensa cubana comenzó un proceso de modernización, a partir de los órganos de circulación nacional y que se extendió después a las provincias.

Tras un breve período de adiestramiento del personal de la Unidad Gráfica Alejo Carpentier, responsabilizado con la tirada del periódico, ocurrió el salto más importante desde su fundación, cuando el 25 de abril de 1997, salió a la calle con una impresión de excepcional calidad.

Aquel día fue histórico. La composición se hizo totalmente en computadoras y la tirada, desde ese momento, corrió a cargo del combinado poligráfico José Miró Argenter, de la ciudad de Holguín, hasta la actualidad.
 

 
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