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De luto la
locución en Las Tunas
30
de
junio 2008, 6:00 pm
Está de luto la locución en Las
Tunas y en Cuba. Ha muerto
Oraldo Solís y de la Peña, uno
de los grandes maestros de ese
arte.
Radio Victoria, mi emisora, su
emisora, se ha estremecido desde
la tarde noche de ayer con la
noticia: como consecuencia de un
absurdo accidente del tránsito
falleció en esta ciudad de Las
Tunas, Oraldo Solis y de la
Peña, el hombre que cada noche
hace suspirar con su voz a las
muchachas que escuchan sus
poemas.
Ha
sido una muerte inesperada,
violenta e injustificada. Lo ha
privado de la vida en un momento
de esplendor, en su eterna
juventud de 65 años, en el que
cada jornada trabajaba sin
descanso como titular del
noticiero provincial Impacto, el
romántico Bajo las estrellas, el
histórico Caminos, el
informativo Huellas...
Ha
dejado de existir Oraldo, ese
hombre sencillo, que después de
licenciarse de las Fuerzas
Armadas Revolucionarias llegó a
Radio Victoria para quedarse en
los últimos 38 años de su
fecunda vida, en los que amó su
profesión, a la que se entregaba
con la pasión de los locos y
laboraba largas horas todos los
días.
Ya
no lo veremos más entrar en su
pequeño motor por el parqueo de
la estación, ya no estrechará su
callosa mano a su paso, ya no
sentiremos su palmada en nuestra
espalda en muestra de cariño; ya
no lo veremos por los estudios,
con su figura quijotesca y su
inseparable gorra, pero su voz
seguirá cursando el éter en las
menciones y spot, mientras su
presencia se hará más notable en
este, su colectivo, que lo
admira por su humildad y
entrega.
Esta tarde el noticiero
provincial Impacto ha sido un
espacio diferente, y sobre todo
difícil. Y sus compañeros de
profesión han tenido que hacer
un esfuerzo supremo para
sobreponerse a su
ausencia-presencia, y emitir las
noticias con seguridad y
entereza, como el mejor homenaje
al caído.
Ya
Oraldo no vendrá más, por lo
menos físicamente; sin embargo,
en plena burla a la muerte que
ha tratado de arrebatárnoslo,
sigue con nosotros, en cada
programa que le dio vida, en
cada lugar que supo de su
presencia, en cada círculo de
amigos o compañeros, en cada
instante de esa vida eterna que
él mismo supo cultivar, para el
bien de todos.
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Servicio fotográfico de Prensa
Latina

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